Tecnologías

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La Fuerza Aérea de EE.UU. espera más de un año por piezas que podrían imprimirse en 3D

Algún día, las Fuerzas Armadas imprimirán misiles en 3D si fuera necesario, dice el Jefe de Adquisiciones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. A corto plazo, sólo pretende utilizar esa tecnología de fabricación aditiva para conseguir que los aviones fuera de servicio vuelvan al aire. El problema para llegar a ello es legal, no técnico.

“Ahora mismo tengo aviones que están esperando piezas, que tardan año y medio en llegar. Un año y medio”, dijo en una entrevista Will Roper, asesor del Secretario de la Fuerza Aérea para adquisiciones, tecnología y logística.

Las impresoras 3D de hoy en día podrían hacer ese trabajo en plazos cortos, pero algunos de los fabricantes originales de esas piezas controlan la propiedad intelectual, y hasta ahora, la Fuerza Aérea carece de una política clara para tratar este tema.

“La razón por la que no puedo decir que vayamos a hacerlo, es porque estamos hablando de contratos con el Gobierno y de propiedad intelectual, así que hay abogados que trabajando para mí y para otros compañeros en otros contratos”, dijo Roper. “Ésta es un área en la que voy a seguir concentrado porque veo una manera de que ganemos todos (win-to-win). Y eso no sucede a menudo en el Gobierno”.

Roper mostró una colección de pequeñas piezas impresas en 3D, entre ellas una manilla para el transporte de un C-5 Galaxy. Los ejecutivos de la industria dijeron que han visto las piezas allí durante las reuniones recientes.

La Fuerza Aérea ya está imprimiendo en 3D piezas cuyos proveedores originales ya no existen. El problema está en las piezas cuyos fabricantes siguen existiendo, pero que han dejado de fabricar el artículo específico que se necesita.

Durante la entrevista, Roper buscó en su oficina de una tapa impresa en 3D del asiento del inodoro utilizada en un avión de carga C-17. El coste de imprimirla es unos 300 $, dijo, pero el comprar una nueva es 10.000$. ¿Cómo es posible? “Porque no haríamos una compra grande”, dijo.

“Pensarás: no es posible,” dijo Roper. “No, no es así, pero estás pidiendo a una compañía que lo fabrique, cuando están produciendo otra cosa, que tendrían que dejar de producir, lo que les llevar a perder ingresos y ganancias.

“No creo que esa empresa quiera dejar de hacer lo que está haciendo” y reiniciar la línea de asientos de baño, continúa. “Tal vez haya una manera de imprimir la tapa de la letrina y haya algún tipo de margen de ganancia o regalía que obtengan. Conseguimos la pieza más rápidamente y ellos no tienen que cambiar [su fuerza laboral]. Estamos pensando en esto.”

“Si tuviéramos una especie de acuerdo de licencia o de cuota con ellos, podríamos imprimir esa parte y ellos recibirían un porcentaje o royalty y hasta luego”, dijo. “Es ese tipo de pensamiento creativo que necesitamos hacer.”

Hoy en día, las empresas de defensa utilizan más a menudo la impresión en 3D para fabricar piezas para armas. Aerojet Rocketdyne está usando la tecnología para construir motores de cohetes, Huntington Ingalls la está usando para construir buques de guerra y Boeing está imprimiendo piezas en 3D para sus productos comerciales, de defensa y espaciales.

“En particular, la creación rápida de prototipos, junto con la creación de piezas muy específicas y técnicas (como maquinaria aeronáutica o accesorios para retrovisores de vehículos) son órdenes de magnitud en las que la impresión es más rápida y barata que los métodos tradicionales de fabricación”, dijo un informe RAND publicado recientemente. “Muchos expertos creen que estos métodos causarán profundos trastornos en el orden económico actual.”

El informe, que se centra en gran medida en la forma en que los adversarios de Estados Unidos podrían emplear la fabricación aditiva, advierte que la impresión en 3D podría permitir a los usuarios “copiar rápidamente algo e introducirle ligeras modificaciones, para evitar las leyes de patentes”.

Los expertos también creen que la fabricación aditiva y otras tecnologías podrían alterar unos 5 millones de puestos de trabajo, muchos de ellos en la industria de la defensa. “Las tecnologías digitales, las industrias basadas en los servicios y los recursos de propiedad intelectual (P.I.) podrían adquirir cada vez más importancia, desplazando a la manufacturación y la mano de obra tradicionales en un número cada vez mayor de industrias”, señala el informe.

Fte. Defense One

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