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Josep Borrell sobre la política común de seguridad y defensa de la UE: “si Europa quiere existir en el mundo, ha de unirse más”

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en funciones, Josep Borrell, ha participado ayer en un desayuno informativo organizado por Executive Forum con la colaboración de TEDAE. Durante el encuentro, celebrado en el Hotel Eurostars Madrid Tower, el también próximo alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Común, ha presentado su visión acerca de la “Europa de la Defensa y la Seguridad”.

El presidente de TEDAE, Jaime de Rábago, ha acompañado e introducido a Borrell, al que se ha referido como “el próximo jefe de la diplomacia europea”. Con respecto a la importancia de la defensa y la seguridad, el presidente ha destacado que se han convertido en dos ejes fundamentales para la cohesión y vertebración del proyecto europeo, junto con la política y la economía. En este sentido, ha hecho hincapié en el cambio de tendencia histórica que se está registrando en la actualidad, según el cual “por primera vez se están destinando fondos de la Unión Europea” a objetivos de seguridad y defensa. Se está produciendo un cambio en la opinión pública europea, mostrando mayor convicción en la necesidad de dedicar recursos a defensa y seguridad”. Pese a ello, también ha reconocido que es necesario lograr aún una mayor sensibilización ciudadana acerca de la relevancia de este sector, ya que contribuye considerablemente al progreso económico y tecnológico de Europa y España.

El ministro en funciones ha comenzado su intervención señalando que, según reflejan las encuestas, los ciudadanos reclaman una Europa que tenga más competencias en política exterior, seguridad y defensa que le permitan disponer de una capacidad mayor para defender sus intereses en el resto del mundo. “No hablamos de una política única, hablamos de una política común”, ha clarificado. Así, ha argumentado que los ciudadanos entienden que “Europa quiere existir en el mundo”, por lo que ven en la UE un proyecto político que les representa en el conjunto internacional.

Con respecto a la nueva concepción de la seguridad y la defensa, Borrell ha explicado que “se ha acabado la diferencia entre el poder blando y el poder duro”, así como la distinción entre la seguridad interior y la exterior es también cada vez más ambigua. Desde que los riesgos y las amenazas pueden ser de diversa índole (comercial, medioambiental, tecnológicos, etc), el concepto de seguridad y defensa se ha transformado y requiere que existan “doctrinas y capacidades comunes”. Asimismo, el próximo alto representante ha apelado a la necesidad de que exista una voluntad política que haga operativas las estrategias adoptadas.

En esta línea, Borrell también ha incidido en la relevancia de disponer de una capacidad industrial, si bien es fundamental mejorar previamente las misiones civiles y militares. “No hay defensa sin capacidades, no habrá Europa de la defensa sin un mercado europeo competitivo en esta materia” ha admitido, por lo que ha recordado que es fundamental contar con una industria innovadora y desarrollada, “a la medida de nuestra ambición”. De este modo, ha reconocido que hay un problema de eficacia en la inversión, ya que, pese a que Europa destina mucho más que China y Rusia en seguridad y defensa (1,4%), “somos mucho menos relevantes que estos países”.

Finalmente, el ministro en funciones ha admitido que el problema base de la política europea de seguridad y defensa es que no existe una “visión doctrinal compartida” sobre las amenazas comunes, ya que “seguimos aferrados a concepciones nacionales del riesgo que ya no pueden servir para garantizar la seguridad en el mundo actual en el que vivimos”. De este modo, ha reconocido que, pese a la dificultad de construir una cultura común de defensa y una base doctrinal compartida por un número tan elevado y heterogéneo de ciudadanos, “hay que empezar por ella”

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